Nuestra historia
Gabriela Herrera

Gabriela Herrera

Fundadora y CEO, KidneyTrip

Un día era la persona que reservaba un vuelo por impulso y amanecía al otro lado del mundo. Poco tiempo después, escuché una frase que cambió mi vida: "el 5 de julio te dializaremos". No tuve miedo de la máquina. Tuve miedo de perder mi libertad.

Soy Gabriela. Tengo 36 años, convivo con lupus eritematoso sistémico desde los nueve y hago hemodiálisis tres veces por semana. Pero ni el lupus ni la diálisis definen quién soy. Me define mi curiosidad, mis ganas de vivir y la certeza de que una enfermedad no debería decidir hasta dónde puedo llegar. Hasta hoy he visitado 31 países, muchos de ellos después de empezar la diálisis, y pretendo seguir sumando.

Durante gran parte de mi vida, viajar fue mi forma favorita de sentirme viva: decir que sí a un vuelo, a una ciudad desconocida, a un idioma nuevo. Nunca imaginé que un día tendría que preguntarme si volvería a hacerlo. El lupus terminó afectando mis riñones, y de un día para otro pasé de apenas pensar en mi cuerpo a necesitar una máquina para seguir viva. La mujer que había sido durante más de treinta años no desapareció, solo necesitaba encontrar una nueva manera de vivir y de viajar.

Lo que nadie te dice es que el tratamiento en sí no siempre es lo más difícil. Lo más difícil es todo lo que ocurre alrededor. La primera vez que intenté volver a viajar, pasé más horas buscando una clínica de diálisis disponible que en el viaje mismo: teléfonos que no funcionaban, correos sin respuesta, clínicas que no aceptaban pacientes internacionales y precios que solo podía conocer después de llamadas interminables. Recuerdo estar sentada en un aeropuerto, con varias pestañas abiertas y mi calendario de diálisis frente a mí, preguntándome si aquella mujer que compraba un pasaje sin pensarlo dos veces había quedado atrás para siempre.

No había quedado atrás. Solo necesitaba información. Cuando finalmente encontré las clínicas adecuadas, volví a viajar, a trabajar, a compartir momentos importantes con las personas que amo, diálisis incluida. Entendí algo simple: el problema nunca fue viajar, era no saber dónde encontrar ayuda. Así nació KidneyTrip, el directorio que a mí me hubiera gustado encontrar: teléfonos reales, correos reales, clínicas organizadas por país. Y para quienes necesitan algo más, un servicio donde nosotros buscamos la clínica, verificamos la disponibilidad y acompañamos todo el proceso. Hoy sigo en hemodiálisis, sigo viajando, y sigo sumando países a esa lista de 31, porque ni el lupus ni la diálisis definen quién soy. Solo son parte de mi historia.

Gabriela

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